El día comienza con el traslado desde tu punto de encuentro en Nazca hasta el
aeródromo local, donde el equipo de tierra confirma horarios y equipaje permitido. Enseguida, sobre la
pista, se imparte el briefing de seguridad: uso del cinturón, posición de las cámaras y recomendaciones
para evitar mareos. Revisamos además un mapa impreso con las figuras que veremos desde el aire, como
Colibrí, Mono, Araña y Águila, para reconocerlas antes de despegar. Con el grupo reducido y los asientos
asignados, el siguiente bloque es el sobrevuelo sobre los geoglifos.
El despegue da inicio a un sobrevuelo de treinta y cinco minutos sobre la pampa a unos
ochocientos metros de altura. El piloto describe cada figura, entre ellas Colibrí, Mono, Araña, Águila, la
Mano, las Líneas y el Pelicano, y repite su paso por las que más impactan para que ambos lados del avión
logren la fotografía; los asientos se rotan según la figura. La inclinación controlada permite encuadrar
los trazos con luz pareja y sin reflejos. Al aterrizar recibimos el informe impreso de figuras y nos
dirigimos al último bloque: los miradores terrestres.
De vuelta en tierra recorremos los miradores oficiales, entre ellos el Paredón, que
ofrece la vista elevada de las líneas y los restos del antiguo acueducto de Puquios. El guía explica la
datación de las figuras, la hipótesis de las culturas Paracas y Nazca y el trabajo de marcación con
estacas. Después queda tiempo libre en la tienda de recuerdos del aeródromo para comprar informes,
postales y piezas artesanales locales. El traslado de retorno deja al grupo en el punto de partida y
marca el final de la jornada, con llegada al hotel según el tráfico de la Panamericana.